“En aquel sosiego y silencio de la noche ya dicha y en aquella noticia de luz divina, echa de ver el alma una admirable conveniencia y disposición de la sabiduría de Dios en las diferencias de todas sus criaturas y obras, todas ellas y cada una de ellas dotadas con cierta correspondencia con Dios, en que cada una a su manera dé voz de lo que en ella es Dios; de suerte que le parece una armonía de música subidísima, que sobrepuja todos los saraos y melodías del mundo: Y llama a ésta música callada, porque,como habemos dicho, es inteligencia sosegada y quieta sin ruido de voces; y así se goza en ella la suavidad de la música y la quietud del silencio. Y así dice que su Amado es esta música callada, porque en él se conoce y gusta esta armonía de música espiritual. Y no sólo eso, sino que también es la soledad sonora”.
San Juan de la Cruz
“Comentarios a Cántico Espiritual” en Poesía Completa y Comentarios en Prosa, Ed. Planeta, Barcelona, 1997, pg. 227