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Aurelio del Portillo
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ATENCIÓN Y DISPERSIÓN EN HIPERTEXTOS MULTIMEDIA: ¿Puede Internet enseñar a pensar? Los recursos interactivos multimedia como motivación para la reflexión filosófica, por Aurelio del Portillo (texto completo)

II Congreso de Internet en la Educación (Madrid, octubre de 2003)

 

Al intentar desarrollar recursos interactivos multimedia para el apoyo de las enseñanzas de filosofía en bachillerato a través de internet nos encontramos con un conflicto que quizás está en la base del propio medio: la validez y potencia de la palabra escrita y de los significados, ideas y razonamientos que arrastra frente a la convergencia de distintos medios y lenguajes en una misma pantalla en la que, además, el usuario puede ir y venir libremente sin la más mínima necesidad de seguir un discurso lineal previamente dirigido. Quizás uno de los retos más importantes sea el de encontrar un equilibrio entre los estímulos formales y de contenido necesarios para captar, mantener y estimular la atención sin hacer concesiones a la demanda de acción o distracción continua de la mente que podría convertir cualquier navegación interactiva en una especie de zapping hipertextual de dudosa eficacia pedagógica.

Es muy curioso observar cómo la tecnología imita cualidades y peculiaridades del ser humano para de alguna manera sustituirle en determinadas ocasiones. La cámara de vídeo, por ejemplo, no hace otra cosa que reproducir los mecanismos de la visión humana, captando luz en su sistema óptico y dirigiéndola a la zona sensible, en un caso los conos y bastones de la retina, y en otro los píxeles que componen los CCDs (Charge Coupled Device). A partir de ahí será una señal eléctrica la que transmita la información a los dispositivos que la pueden procesar para ser articulada como mensaje. Creemos que de alguna manera este tipo de comparaciones se pueden aplicar a la interactividad y al hipertexto. En este caso se trata de una metáfora clara del hábito de la mente por el cual está casi siempre saltando de una idea a otra creando relaciones, recuerdos, proyecciones y otros vínculos más o menos cercanos a un estímulo que aparece en la conciencia a través de los sentidos o de la propia estructura mental. Podemos observar en nosotros mismos, en este mismo instante, ese proceso. Siempre será muy enriquecedor que nos miremos a nosotros mismos para ampliar nuestra capacidad de comprensión. ¿Podemos con facilidad permanecer en silencio escuchando y observando sin elaborar permanentemente pensamientos, juicios y asociaciones de ideas? ¿Podemos descubrir en nuestra propia mente la toma de conciencia de nuestro estado de atención? ¿Podemos leer sin hablar? Nos referimos, claro está, en un nivel mental. ¿Puede ayudarnos la pantalla del ordenador a centrar la mente sobre una idea o un conjunto coherente de ideas sin hacernos “saltar” de un dato a otro hasta dispersar totalmente la atención? ¿Es útil el hipertexto para la reflexión filosófica?

Tampoco debemos descuidar el problema relacionado de la aceleración, o búsqueda de cambios o novedades en cada vez más cortos periodos de tiempo,provocada quizás, o al menos agravada, por los propios medios de comunicación, que aleja a nuestros alumnos de esa necesaria actitud inicial de mantener centrada la mente, asimilando y reflexionando sin buscar otros estímulos espectaculares, habilidades veloces, saltos continuos y artificiosas ramificacionesen la información. No podemos olvidar que se sigue tratando de desarrollar y mejorar los procesos de aprendizaje, entrenar la capacidad de comprensión y profundizar en el conocimiento, no incrementar ningún tipo de disposición acumulativa de datos. Victoria Camps se refería en la conferencia inaugural del Congreso Iberoamericano de Comunicación y Educación que tuvo lugar en la Universidad de Huelva el pasado viernes 24 de octubre (de 2003) a las “tiranías” que sometían al medio televisión: la audiencia (o mayoría), el espectáculo, la velocidad y la simplicidad. Creo que podemos trasladar esa misma preocupación a internet, donde la avidez creciente de los usuarios, sobre todo de los más jóvenes, impone o sugiere que asumamos determinadas servidumbres. Por ejemplo que tenga que estar permanentemente ocurriendo algo nuevo para que la atención no se desvíe hacia el tiempo y aparezca el aburrimiento, como planteaba Ernst Pöppel (1988) (1), o que la búsqueda no vaya hacia el propio placer de aprender y comprender sino hacia estímulos externos. Debemos plantearnos si los fenómenos, ideas, estímulos o acciones tienen que basarse en percepciones cambiantes para que se mantenga la atención de forma adecuada en un contenido dotado de hipertextualidad y cuidar de que la eficacia del mismo no se desmorone en ese riesgo de dispersión al que nos referíamos.

Internet es una herramienta de comunicación magnífica, con un potencial extraordinario. Pero es también un entramado de caminos tan intrincado que podría poner en peligro aspectos esenciales de la comunicación que definen el valor real de cualquier tipo de texto, de contexto y de hipertexto: la coherencia, la pertinencia, el ritmo de relaciones entre las distintas capas de escritura y lectura y la actitud abierta y positiva de la mente en ese que no debe escapar de ese estado de atención activa y serena, podríamos decir también contemplativa, que permite desarrollar la asimilación de las ideas. Por supuesto que el problema de la dispersión de la mente, de la atención, y las claves de aceleración a que nos referimos, son un problema de educación en cuya solución deberían estar implicados los medios de comunicación, cosa que lamentablemente no parece plantearse nadie en la actualidad

Volvemos sobre la posibilidad de que la interactividad en la red pueda ser una metáfora del hábito mental de saltar permanentemente de una idea a otra, con relativos nexos de proximidad real. Esto podría alejarse bastante de la reflexión filosófica, de la asimilación y enriquecimiento de las ideas, de la construcción de visiones globales a partir de una comprensión integradora. Pudiera parecer más bien en ocasiones una forma de distracción o, como hemos dicho, de dispersión. La clave parece estar en ese reto de crear expectativas, resolverlas adecuadamente, y despertar así un ritmo de atención que de alguna manera es preciso dirigir. Debe haber caminos y metas que doten de sentido a la acción interactiva. La narración no es lineal porque no se completa sino en la lectura abierta de la participación del lector, pero el proceso siempre será el de integrar el conjunto más allá de la sucesión de elementos fragmentados. Al igual que es sólo al final de un libro o de una película cuando tenemos la visión completa y real de lo que nos ha sido dicho y de cómo nos ha penetrado a nivel mental y emocional, así como de la unidad rítmica del texto en relación con la actividad integradora del cerebro (hemisferio tipo derecho, ROJO SIERRA, 1984) (2) , así se creará una forma global final en la que confluyan los diferentes elementos que han sido visitados en la lectura de las diferentes páginas.

Claro está que no podemos hacer un simple mosaico de textos escritos como si de un libro electrónico se tratara. Pero tampoco podemos considerar que la ramificación del hipertexto es la clave de eficacia de un recurso interactivo ni la única forma de evitar párrafos necesarios de palabra escrita. De nuevo insistimos en que se trata de mantener la atención despierta y, por lo tanto, los estímulos no pueden estar sólo en los aspectos perceptibles sino en la capacidad de hacer pensar de toda la estructura de contenidos. ¿Es posible crear un ritmo y unidad de navegación en este tipo de recursos manteniendo intacta la libertad del usuario? Hay algunos elementos de cohesión claros: la unidad y coherencia del diseño gráfico, la creación y resolución de expectativas, las constantes referencias y accesos a ideas ya visitadas o por visitar (flash back y flash forward), la pertinencia de cada dato y de cada enlace, la creación de “rutas lógicas de navegación”, las llamadas de atención sobre textos o ideas donde detenerse, etcétera. La participación activa del usuario debe tener siempre la posibilidad de apoyarse en referencias y guías internas para no perder el hilo con el que entrar y salir del laberinto sin perderse. Y, en todo caso, debemos tener siempre presente que ese ritmo de lectura y navegación al que nos referimos está íntimamente ligado con la idea de fluir que está asociada etimológicamente al término yque en el caso de los sitios web está claramente relacionado con la usabilidad.

En el caso de las enseñanzas de filosofía, tradicionalmente apoyadas en la palabra y en el pensamiento, los recursos interactivos pueden añadir algunos elementos lúdicos y retóricos basados en asociaciones de ideas y metáforas, pero sin perder esa intención inicial y final de “enseñar a pensar”. Sobre este objetivo trabajamos. Y lo hacemos apoyando a profesores para su trabajo en el aula, a los familiares o público en general para que compartan con quienes están ahora estudiando esa curiosidad por saber que acompaña siempre al ser humano, y, por supuesto, a los propios estudiantes. Lógicamente ese aspecto de la integración que estamos llamando “rítmica” puede verse enormemente reforzado por el profesor en las clases presenciales donde se haga uso de este tipo de recursos. Pero no siempre será así. En muchas ocasiones el usuario accederá de forma individual y sin ningún tipo de apoyo exterior. La clave debe estar entonces en lograr el equilibrio entre una navegación guiada de forma implícita para viajeros solitarios y la disponibilidad abierta de los recursos para que el profesor-guía planifique su recorrido. Y también, insistimos, en la creación de expectativas y en su correcta resolución, como hace la música con tensiones armónicas y disonancias, como hace la poesía y el habla con los acentos, silencios y otros elementos de métrica y prosodia (GARCÍA CALVO, 1975) (3) y como hacen la literatura y el cine con clímax y desenlaces (PORTILLO GARCÍA, 2000) (4). En este dar y alzar, Arsis y Tesis, relajar y tensar, basamos la posibilidad del ritmo en hipertextos interactivos.

Para aproximarnos a este planteamiento hemos utilizado algunas ideas y recursos poéticos o retóricos en el proyecto de filosofía para bachillerato del CNICE (5), como puede ser la metáfora del viaje, con sus mapas, lugares que visitar, la experiencia de viejos exploradores (los filósofos), las fotografías y objetos de recuerdo con los que fijamos la experiencia, etcétera. Hemos representado el espacio abierto de la mente como un cielo y hacemos volar el pensamiento y la atención mediante un globo que se desplaza por él. Las unidades didácticas son rutas y dentro de cada ruta hay etapas. La inclusión de actividades y juegos añade posibilidades de participación mientras se desarrollan las ideas fundamentales de la materia con la intención de volver de cada etapa del viaje con algunas ideas esclarecidas en la mochila, con algo nuevo aprendido.No queremos decir que con esto hayamos dado respuesta a todas las interrogantes que al principio nos planteábamos. Esto es, sencillamente, una reflexión sobre la experiencia que estamos desarrollando. Pero quizás sí nos queremos responder a una de esas preguntas: ¿Puede internet enseñar a pensar? Queremos decir que sí, que no sólo puede sino que debe. Es responsabilidad de todos porque internet es un medio abierto, pero especialmente de los profesionales de la educación y de la comunicación. Nosotros intentamos aportar algunas ideas al respecto y estamos abiertos a cualquier otra idea que ustedes nos quieran sugerir.

 

Textos citados:

(1) PÖPPEL, Ernst: Grenzen des Bewusstseins; Stuttgart, 1988; Edición en español: Los límites de la conciencia: realidad y percepción humana; CÍRCULO DE LECTORES, Barcelona, 1993. regresar

(2) ROJO SIERRA, M.: La asimetría cerebral y la experiencia psicológica y patológica del tiempo; GREGORI, Valencia, 1984. regresar

(3) GARCÍA CALVO, Agustín: “Rítmica” en Hablando de lo que habla; LUCINA, Zamora, 1989. (Reedición del libro Del ritmo del lenguaje; LA GAYA CIENCIA, 1975). regresar

(4) PORTILLO GARCÍA, Aurelio del: "Un tambor de luz. Sobre el ritmo en la cinematografía" en Babab, revista de cultura en internet (www.babab.com), nº 1, marzo de 2000. regresar

(5) URL recursos: http://iris.cnice.mecd.es/filosofia/. regresar

 

 

paz
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