"Lawrence de Arabia ", de David Lean, por Luis Gozalo
LAWRENCE DE ARABIA es, sin lugar a dudas, un film ineludible para todos los amantes del cine. Con 10 nominaciones a los Oscars del año 1962, obtuvo un total de 7 premios correspondientes a mejor película (Sam Spiegel), mejor director (David Lean), mejores decorados en color (John Box, John Stoll y Dario Simoni), mejor fotografía (Freddie Young), mejor montaje (Anne V. Coates), mejor banda sonora original (Maurice Jarre), mejor sonido (John Cox), y, además, las siguientes nominaciones: mejor actor Peter O´Toole (ganador Gregory Peck por MATAR A UN RUISEÑOR), mejor actor secundario Omar Sharif (ganador Ed Begley por DULCE PÁJARO DE JUVENTUD) y mejor guión adaptado (ganador Horton Foote por MATAR A UN RUISEÑOR).
La extensa duración de la película sólo permitía dos pases diarios, de modo que se presionó a Lean para que la cortase, y eliminó de ella 12 minutos, a los que luego el productor Spiegel quitó 8 más. En 1970 Columbia Pictures relanzó la película recortando otros 15 minutos, dejándola en poco más de 3 horas. En 1989 David Lean hizo el montaje definitivo, que no pudo realizarse ni para su estreno por las prisas, recuperando escenas eliminadas y grabando los actores nuevamente los diálogos perdidos por el paso del tiempo.
Aunque la película nos relata la vida de T. E. Lawrence, es sin embargo el desierto el que marca el ritmo interno de la misma, incluido el personaje de Lawrence, un inadaptado militar que ama el desierto, quien en ese inhóspito lugar se encuentra a sí mismo. Es el lugar que da sentido a su vida. El director David Lean da a la película un ritmo interno propio de la vida en el desierto, un ritmo lento, cansino, pero a su vez atrayente, casi magnético. Todo en la película está marcado por el desierto, incluso en las magníficas secuencias durante la estancia de Lawrence en los cuarteles de El Cairo tras tomar Aqaba, el desierto sigue presente a través de las ropas árabes impregnadas de polvo que Lawrence no se llega a quitar. Lean nos ofrece una imagen del desierto dura y cruel, pero a la vez romántica y embriagadora.
Hablando más en profundidad del filme y de su calidad técnica, hemos de destacar la magnificencia del montaje y de la edición de este gigante fílmico, una obra de 3 horas 42 minutos que aúna la complicación de ensamblar enormes planos difícilmente cortables y una música espectacular especialmente compuesta para cada una de estas escenas.
Este filme supone una superación técnica del director. Nadie hasta el momento había logrado unificar tantos recursos con tanta asombrosa maestría. Tomando como partida la experiencia europea de la Nouvelle Vague, David Lean supo utilizar sus descubrimientos llevándolos a su máximo exponente con un grado de maestría que jamás había sido llevado a las salas anteriormente.
Para percibir la categoría artística de Lean es suficiente con ver la primera secuencia en el desierto. Lawrence apaga una cerilla en el cuartel del Cairo, y, en una irrepetible elipsis narrativa, tras apagar la cerilla, nos enseña inmediatamente un amanecer en el desierto, para pasar a enfocarnos la inmensidad y la soledad de los parajes por donde aparecen a lo lejos y detrás de unas dunas dos camellos llevando a dos personas sobre sus lomos. Están filmados mediante un plano fijo larguísimo que pasa después a un plano corto para presentarnos a los personajes que van sobre los camellos, Lawrence y su guía Bedu. Pero cuando se ponen nuevamente en movimiento, Lean los sigue con planos medios y largos utilizando travellings muy suaves que en combinación con la música de Jarre convierten los pasos de los camellos en perfectos movimientos de ballet sobre unos parajes de ensueño que hacen de ésta una de las secuencias más bellas filmadas. Otro ejemplo de la maestría del director es el fabuloso encabalgamiento que hace en plena campaña de Aqaba, donde en plena imagen del desierto y a oscuras se escucha previamente el sonido de la escena posterior.
Para concluir nuestro repaso por los alardes técnicos más representativos del film, no podríamos olvidarnos de mencionar su exquisito mantenimiento del eje a lo largo de toda la película. Aunque parezca casi imposible el director sabe mantenerlo a lo largo de las más de 3 horas 42 minutos que dura el mismo, siempre con ese paso de izquierda a derecha en el inmenso peregrinar porel desierto. David Lean no es tan solo un genio de la dirección, sino que es capaz de expresar como muy pocos directores las motivaciones, los anhelos y los sentimientos de los personajes de sus películas. Ofreciendo siempre unas caracterizaciones magníficas de los personajes.
Para terminar mencionaremos una de las numerosas anécdotas del rodaje: en la secuencia del espejismo, ya que un espejismo no se puede fotografiar, se realizó un montaje trucado de imágenes muy preciso midiendo al milímetro los recortes de los actores como de la imagen de fondo,pero no funcionaba porque la vista del público no se dirigía al espejismo. Decidieron pintar el centro de la pantalla de blanco y pintaron también unas líneas blancas sobre unas huellas dejadas por camellos, haciendo que esas líneas se dirigiesen hacia el espejismo, conduciendo la mirada del espectador directamente hacia él. Además utilizaron Jeeps dando vueltas para remover arena en el fondo para formar la tormenta de la que sale Omar Sharif.
TÍTULO: Lawrence de Arabia
TÍTULO ORIGINAL: Lawrence of Arabia
PRODUCTORA: Horizon Pictures para Columbia Pictures
PRODUCTOR: Sam Spiegel
DIRECTOR: David Lean
INTÉRPRETES: Peter O´Toole, Alec Guinness, Anthony Quinn, Omar Sharif, Jack Hawkins, José Ferrer, Anthony Quayle, Claude Rains, Arthur Kennedy, Donald Wolfit
GUION: Robert Bolt y Michael Wilson, basada en “Los siete pilares de la sabiduría” por T. E. Lawrence
MÚSICA: Maurice Jarre
FOTOGRAFÍA: Freddie Young
MONTAJE: Anne V. Coates