CINE DE CIENCIA FICCIÓN: análisis comparativo de “METRÓPOLIS” Y “BLADE RUNNER”, por Gabriel Bernal Carbajal
Antes de comenzar el análisis comparativo entre estas dos películas de la historia del cine de ciencia ficción es primordial hacer una puntualización: a la hora de definir la ciencia ficción hay que abarcar a un grupo de obras muy amplias para extenderse e ir adecuándose a las nuevas variedades que se han ido produciendo en el desarrollo del género.
Jacques Sadoul afirma que “no existe, en verdad, ninguna definición satisfactoria del género, y yo me abstendré de proponer ninguna”, y continúa considerando que no es la preocupación más importante para el historiador(1).
La ciencia ficción en el cine aparece casi inmediatamente después a la invención del cinematógrafo de los hermanos Lumière. Georges Mélies en el año 1901 rodó “Viaje a la Luna” (Voyage dans la lune, 1902), una película que retomaba la línea trazada por Julio Verne. Pero este género surge principalmente en la Literatura, mucho antes de que llegue el cine. Aunque la denominación que se le atribuía era la de “novela científica”, el término como tal no surgió hasta 1927(2). Ningún autor ha conseguido ponerse de acuerdo a la hora de hacer una definición apropiada. Cada autor tiene su propio punto de vista que guarda bastante relación con el tipo de ciencia ficción que practica.
Los dos términos que denominan el género ciencia y ficción son demasiado amplios. Esto demuestra la enorme riqueza dentro del campo de la ciencia ficción. Jonh Brosnan, considera que sólo deben forma parte del género aquellas películas que hacen alusión a la ciencia(3). Otros autores creen que el término ficción abarca las ciencias blandas; por lo que este género también incluiría a la sociología, psicología, antropología… Por otro lado Robert Holdstock opina que “una novela de ciencia ficción es aquella que tiene su base en un futuro imaginario o en un mundo imaginario”(4). Pero en esta teoría faltaría incluir un elemento o una explicación científica a ese mundo imaginario, por lo que apoyo la consideración de Brosnan en cuando a la importancia de la ciencia dentro del género.
En este tipo de obras se abarcan muchos temas distintos. Es imposible agrupar a los films de ciencia ficción por los temas que tratan. Susan Sontag cree que esté género se centra en la destrucción y en los desastres, aunque existen relatos optimistas obre el futuro científico(5). Por otro lado según Kingsley Amis la ciencia ficción narra con carácter de verosimilitud los efectos que tienen sobre la humanidad algunas espectaculares alteraciones del medio ambiente, deliberadamente provocadas o sufridas involuntariamente(6).
Como cada autor tiene su opinión es complicado llegar a una definición exacta del género. Desde mi punto de vista un film de ciencia ficción es aquel que intenta hacer creíble o propone dar una explicación a aquello que actualmente no es posible. Muchos autores hablan de “especulación” en la obras, lo que defiendo totalmente; se especula con mundos imaginarios futuristas y utópicos que van cambiando de una obra a otra dependiendo del conocimiento tecnológico de la época. Si algo tienen en común las películas de ciencia ficción es el tratamiento del espacio, del tiempo, de los personajes, de la puesta en escena… para sorprender al espectador y normalizar una estética futurista o pasada sustentándose bajo una explicación científica.
Asistimos a una “indefinición” de ciencia ficción afirmas algunos estudiosos. Quizás caemos en la trampa de intentar definir el género, fuera de definiciones profesionales todo el mundo sabe diferenciar un film de ciencia ficción. Como dice José Luis Garci en el libro de Gasca “cine y S.F”: “definir es empequeñecer”.
Una vez definido este término veamos dos de las películas más notorias de la ciencia ficción cinematográfica: Metrópolis (Firtz Lang, 1926) y Blade Runner (Ridley Scout, 1982). Dos obras que en sus inicios no causaron gran expectación en la gran pantalla siendo muy criticadas; pero que al tiempo han sido denominadas “cine de culto” porque sus ideas han marcado de forma definitiva la estética de todo el género de ciencia-ficción. Incluso Metrópolis fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO(7).
La película de Lang nos sitúa en el año 2000, en una ciudad gigantesca gobernada por un industrial sumamente eficaz, John Fredersen. Los obreros, una especie de criaturas subhumanas, están bajo la dirección de María, guapa mujer que les insta a no rebelarse hasta que llegue su liberador, el mediador. Mientras el hijo de Fredersen, Froechlich se enamora de Maria, su padre la secuestra y consigue que el científico Rottwang le haga una réplica de ella como un robot (futura) para tenerla como colaboradora.
Sin embargo, este duplicado incita a los obreros a sublevarse y éstos destruyen las máquinas e inundan todos los sótanos. Vemos claramente como Metrópolis influyó en películas posteriores. En este caso la forma de crear vida del profesor Rothwang es prácticamente idéntica a la del Doctor Frankestein en la película del mismo nombre (Frankestein, 1931).
Blade Runner, ambientada en Los Ángeles en el año 2019 nos muestra una ciudad futurista sumergida bajo una nube oscura y lóbrega. Los centenares de carteles de neón (estas luces también iluminan en laboratorio de Rottwang en Metrópolis) son imprescindibles en las calles. La pobreza presente en la urbe al lado de una riqueza increíble nos recuerda al mundo subterráneo de los obreros de Metrópolis contrastado con la vida de los elitistas en la superficie. En ambos films sorprende la similitud de los dos millonarios perversos que controlan la ciudad. Por un lado, Thyller en Blade Runner y por otro Fredersen en Metrópolis, ambos carentes de escrúpulos. Los replicantes, criaturas creadas en laboratorio, similares a los humanos, recuerda al robot, de nombre futura, del profesor Rottwang. En la cinta de Scott, Deckard (Harrison Ford), tiene que enfrentarse a cuatro replicantes que han secuestrado y matado a los ocupantes de una nave espacial; y ahora permanecen ocultos en los Angeles haciéndose pasar por humanos.
Una vez expuestos ambos argumentos de los dos films; y hemos visto gran similitud entre uno y otro, vamos a profundizar un poco más en la historia. Bajo mi punto de vista Blade Runner, es un homenaje a Metrópolis. Si no contamos las obras innovadoras a principios de los noventa en el siglo XIX de Georges Méliès, con la cinta de Lang se inicia definitivamente el cine de ciencia ficción. Pero, ¿por qué Lang tenía esta visión del mundo en 1926?, la respuesta no es muy compleja si nos concentramos en su contexto histórico. Son los años veinte y en Alemania está imperante una crisis occidental tecnológica, asistimos a un movimiento llamado expresionismo. Las bases de esta corriente (cinematográficamente hablando) se sustentan en mostrar al espectador las lacras sociales y deformidades de la sociedad. La estética de Lang es una proyección del expresionismo alemán con retorcidos escenarios, espacios agobiantes, y atmósferas inquietantes y amenazadoras. El porqué de Metrópolis está al mando de la crisis del momento. Pero ¿había una crisis occidental en 1982? Ridley Scott no parece que quisiera hacer una película simbólica de una sociedad decadente de la época. Es un film claramente influenciado por esta otra, pero lo que si ha estado presente en ambas películas con sesenta años de diferencia es el interés en la relación de los hombres con las máquinas; y sin duda la visión de un futuro apocalíptico poco esperanzador para la raza humana.
Dos imágenes del futuro estas dos que son las que perdurarán ya para siempre en las mentes de todos: dos futuros brillantes y al mismo tiempo oscuros, fríos mecanizados, las ciudades con gigantescos rascacielos de formas geométricas y dónde sobresale el orden y la limpieza, haciendo contraste con la otra cara de la sociedad en decadencia y empobrecida.
Mundos en dónde la libertad es reprimida y por ejemplo los replicantes de Blade Runner se parecen a los obreros subterráneos de la película de Lang, cuya único fin es el de servir a los seres superiores. Deckard puede asimilarse al hijo del amo de Metrópolis, Freder, en cuanto a su función mediadora entre una y otra categoría. También el amor les enseña a comprender que tanto los obreros y los replicantes sufren y aman como los humanos.
Por eso las dos historias narran una sociedad dividida en dos clases sociales completamente opuestas. Una clase acomodada, tranquila y pacífica; y otra clase esclava, explotada y miserable. Y como dos personas de ambos mundos se enamoran y se ayudan a conseguir su objetivo. Tanto en una como en otra película la acción se acaba revolviendo de la misma manera; como ya sabemos “siempre acaba triunfando el amor”(8).
(1) Casilda de Miguel, “La Ciencia Ficción. El agujero negro en el cine de género”. Bilbao. Editorial Universidad País Vasco regresar
(2) Millas, J. José. “Los inicios de la ciencia ficción”. Editorial Anaya (1982) regresar
(3) NGC 3660 (200-04) “Pequeña Enciclopedia de Anécdotas Curiosas e Históricas de la Ciencia Ficción”de http://www.ccapitalia.net/ngc/peach/c.htm regresar
(4) Basa, Joan; Freixas, Ramón. “El cine de ciencia ficción. Una aproximación”.Barcelona. Editorial Paidós (1997) regresar
(5) PÉREZ AGUSTÍ, A. “75 años del cine de ciencia-ficción. Películas más famosas, actores y directores”. Madrid. MASTERS (2003) regresar
(6) TELOTTE, JP. “El cine de ciencia ficción”. CAMBRIDGE UNIVERSITY PRESS (2002) regresar
(7) Portal UNESCO (2001). “Germany. METRÓPOLIS” DE http://portal.unesco.org/ci/en/ev.php regresar
(8) LUCAS, JAVIER DE. “Blade Runner el derecho, guardián de la diferencia”. TIRANT LO BLANCH. 2003 regresar