"Cazadores" ( cortometraje de Achero Mañas, 1997), por Iván Massa Martínez
Durante el visionado María se levanta y se va de la sala. Miro por la ventanita de la puerta y me doy cuenta de que no es la única que ha tomado esa decisión. Fuera, ella y otras chicas, esperan a que “Cazadores”, la proyección que vemos, termine. ¿Por qué? Podría decir que no lo sé, pero tengo una idea bastante clara de la respuesta.
La sinopsis más aséptica del corto en cuestión nos contaría cómo tres niños y un rottweiler dan caza a un gato por las calles de una ciudad. Su intención es matarlo. Cazar a animales para torturarlos es una práctica de ocio habitual en ellos y ninguno tiene reparos en hacerlo. Es más, les gusta. Tras una persecución más o menos larga el gato sube a la copa de un árbol. Uno de los niños le empuja con un palo, el gato cae y el perro lo mata a dentelladas. El gato lanza horribles bramidos. Dos de los niños se van a su casa, el restante, visiblemente afectado, recoge al gato muerto y lo entierra.”
Antes de dar respuesta a la actitud de María hay que introducir “Cazadores” y para eso tenemos varios puntos que reseñar: 1, es un corto que nos habla del aprendizaje; 2, emplea técnicas documentales para crear una sensación de verosimilitud; 3, está impregnado de denuncia social.
1 - El argumento que se propone en “Cazadores” tiene que ver precisamente con la caza, la caza de los hombres en las tribus de la que los niños no podían formar parte hasta haberse iniciado, madurado o transformado después de un rito de aprendizaje: el rito iniciático. “Cazadores” nos habla de este aprendizaje: un chaval de suburbio, “El Tatus”, que descubre la responsabilidad, la empatía, la vida y el mal en una experiencia traumática que le hace madurar.
2 - -La mezcla de entrevistas pseudo-documentales con la ficción da a esta historia un grado de verosimilitud casi táctil. Niños diferentes describen qué cazan y por qué lo hacen, intercalándose con el proceso narrativo de El Tatus y su enfrentamiento con el gato, que podría incluso ser verídico.
3 -La historia colgada junto a la verosimilitud cargan de fuerza expresiva a “Cazadores”. Se crea un clima de cercanía que hace pensar sobre la situación de deshumanización e insensibilización de los niños y la despreocupación de los tutores y las autoridades. El trasfondo final del corto, por temática y por conocimiento del director Achero Mañas, presupone una denuncia social y/o una fuerte carga ideológica.
Una vez introducido volvemos a preguntarnos ¿por qué hubo gente que salió del visionado? Más allá de percepciones simplistas sobre gustos personales hay que reconocer que, con relativamente poco, “Cazadores” consigue bastante: tiene una historia simple pero efectiva, una realización idónea (que ya es bastante), cierta lectura metafórica y un fondo comprometido y aunque esto esté bien, no creo que sea lo fundamental. “Cazadores” de tener un punto fuerte no es ninguno de los anteriores. En mi opinión su potencia viene de lo irracional unido a lo verosímil.
Durante el visionado del corto una serie de personas se fueron de la sala y eso me resultó interesante. El porqué lo hicieron es en mi opinión algo claro: no pudieron soportar la carga emocional. La cinta se mueve en términos como la desnaturalización de los niños, la crueldad con gozo, el sufrimiento animal y la pasividad ante el padecimiento, ideas que unidas al pseudo documentalismo de entrevistas reales con niños reales. La Confusión de las dos realidades llevan al menos a estar desconcertado y “al más” a tener que apartar la mirada. ¿Imágenes de pájaros crucificados y roedores trinchados?, ¿el perro matando al gato?, ¿el orgullo en los niños? En mi opinión esto no es gratuito. El efecto que provocan las situaciones genera una predisposición psicológica muy propicia para ilustrar la vida de los chavales protagonistas. Sirve para que el público se involucre en su realidad o se compadezca de ella, lo que a postre es el mensaje: denunciar y concienciar de que hay niños desamparados que ni siquiera saben qué es el bien y qué es el mal actuando como bárbaros porque “les divierte”,“les gusta” o “no saben porque”.
Por otro lado hay que agradecer que se plantee la esperanza en la narración personificada en El Tatus. El protagonista que en la ficción llega a comprender por sí mismo donde están los límites: cuando El Tatus escucha al gato bramar y, digamos, toma conciencia de sus actos, siente el peso de la culpa y siente que tiene que resarcirse. Así todo el tránsito que hace el niño al recoger el gato con su camiseta, al enterrarle y finalmente, al ponerse la camiseta en la que portó el cadáver es una forma simbólica de redención, comunión y cambio interno.
En conclusión: ficción dura y tono realista que ilustran una situación a denunciar consiguiendo un efecto envolvente que apela a lo irracional de la psique del espectador, efecto que a veces no lo tolera y a veces sí.