"Blade Runner" , de Ridley Scott, por Sandra Horcajo.
Blade Runner es una obra dirigida por Ridley Scott en el año 1982 y se trata de un film a destacar por diferentes aspectos:
Desde el punto de vista estético, se trata de un film muy trabajado que nos ofrece la visión de un futuro lejano. Los ambientes que se recrean son espectaculares.
El sonido es algo muy importante a tener en cuenta en la creación de ambientes, pues remarca el ambiente asfixiante y recargado de la ciudad. Descubrimos todo un medio sonoro expresivo en el que resulta casi imposible diferenciar los efectos sonoros de la música. Mediante el sonido se consigue lo mismo que con la composición visual: una fusión encadenada y continua. El sonido ayuda a crear un espacio coherente que transmite las sensaciones claustrofóbicas y agobiantes que conducen la historia.
La fotografía en la película es bastante significativa: en toda la película está lloviendo, de manera que casi todo está en penumbra y oscuridad, así que se trabaja con poca luz, sobre todo en interiores, donde las luces que destacan son las de los coches voladores que entran a través de las persianas. La ciudad sí cuenta con mayor intensidad lumínica, pero igualmente es una ciudad oscura.
En Blade Runner la luz exterior, más blanca y potente, penetra dentro de los interiores, sobre todo en las viviendas. Luz tamizada por persianas u otros objetos. Se trata de una iluminación que recuerda en algunas ocasiones a la del cine negro y que la mayoría de las veces es móvil, indicando que está emitida por uno de los vehículos que pasan por la calle. Luz que también puede estar tamizada en el exterior por el humo que emanan las aceras o los gases atmosféricos, dándole a la película un tono de irrealidad y, en algunos planos, un aspecto intencionadamente onírico.
Hay quien critica el aspecto demasiado pretencioso de los decorados, pero considero que gran parte del éxito del film se debe a lo bien estructurados que están los espacios. Ridley Scott consigue crear una ciudad verosímil. El decorado y la ambientación tienen una importancia capital, incluso hay momentos donde el decorado cobra mayor importancia que los actores.
En definitiva, la película sigue una serie de arquetipos de otras narraciones de ciencia-ficción, entre los que se encuentra la superpoblación y la existencia de una tecnología avanzada, que crea máquinas voladoras y gigantescos edificios. Pero en la película no sólo son importantes las máquinas y los edificios, sino que todos los objetos son importantes. Se aumentan los detalles de cada encuadre y decorado de la película. El film se compone de varias capas creando un intrincado, aunque verosímil, efecto visual, sobretodo gracias a la acumulación de objetos.
La ubicación de la historia en un grandilocuente decorado de tono prometeico no es gratuita. Funciona, bajo la constante erosión de la lluvia, como una metáfora de tonos pesimistas. Una oscuridad que también tiene que ver con el argumento. Se plantean problemas de los asuntos cotidianos con que se enfrentan los ciudadanos de las metrópolis de todo el mundo -contaminación, superpoblación, multiculturalidad, pérdida de la identidad-, pero, además, se proponen cuestiones más generales, como el reconocimiento de nuestra propia naturaleza.
Esta obra sigue una estructura argumental lineal y ordenada, compuesta por una introducción, planteamiento, desarrollo y desenlace.
Desde el primer momento se conduce al público sobre una visión general del problema: desde los títulos de créditos oímos el bullicio caótico de la ciudad, y desde la primera imagen, en la que vemos la ciudad desde arriba, se nos muestra el desordenado mundo que presenta la película. Además el ojo abierto en el que se refleja la ciudad ya le indica al espectador que alguien está mirando la ciudad. Es el ojo de Deckard, su mirada hacia el mundo que le rodea, que va a ser el punto de referencia de toda la película.