"Kill Bill ", de Quentin Tarantino, por Ainara Arjol Sota
No, no voy a hablar de Pulp fiction como suele hacerse cuando se trata de Quentin Tarantino o alguna de sus películas. Es el “chico malo” de Hollywood, el que pensamos que siempre hace lo que quiere, pero incluso él está sujeto a las exigencias de la industria; ¿cuál es la razón de dos películas y no una? Pues, efectivamente, exigencias de la productora ya que su idea era rodar una única parte.
Kill Bill se odia o se ama, no admite término medio. Los detractores critican el exceso de violencia y el toque gore, que a su vez implica falta de argumento. Sin embargo, sus defensores son precisamente las luchas lo que alaban, entre otras cosas. Puede resultar un poco desagradable tanta sangre, pero aquí no hay nada gratuito. Tarantino nos muestra el arte de la lucha eligiendo un tipo de defensa muy diferente a los puñetazos y pistolas, aunque el resultado sea el mismo. Refleja aquí su pasión por el género de las artes marciales y el gore, hasta el punto de crear personajes para reunir a los actores míticos de dichos géneros.
No sólo eso conforma la estética de la película, también esos cambios de blanco y negro a color, o los pitidos que suenan cada vez que alguien dice “Mamba Negra” para ocultar el apodo de Uma Thurman durante su etapa de asesina junto a Bill, y que desconciertan un poco al público. Sin olvidarse de la música. Como siempre, Tarantino no decepciona en este aspecto que juega un papel esencial en toda su filmografía. Banda sonora atípica, que raramente se espera encontrar en una película, con diferentes estilos y cambios bruscos. La necesita para seguir escribiendo, cada escena la visualiza en su mente con la música adecuada y eso se nota en la pantalla.
El estilo Tarantino es además el humor negro. Esos gags que introduce después de momentos de máxima tensión, como cuando Thurman consigue salir viva del ataúd y camina soltando polvo a su paso hacia una cafetería vacía, donde pide un vaso de agua como si de una situación normal se tratara.
Pero este film no es sólo una ilustración de las artes marciales más antiguas, sino que cuenta una historia de amor y de venganza a la vez. El amor de una madre que cuando descubre lo que lleva dentro, decide acabar con su vida de asesina, la cual le impulsa a su vez a vengarse de todos aquellos que trataron de matarla, y con ella a su hija. En realidad la “Mamba Negra” no puede renunciar a ninguna de esas dos facetas que forman su personalidad y eso es lo que quiere contar Tarantino al fin y al cabo.
Una anécdota muy curiosa la descubrí leyendo una revista en la que Quentin decía que había introducido en Kill Bill una experiencia personal que tuvo lugar cuando era un niño; es precisamente la escena de la hija de Thurman en la que mata a su adorado pez y que tiene lugar en el volumen 2 casi al final. La niña conoce la muerte por primera vez con un impacto visual tan claro como es que el pez se mueve en la alfombra y tras ser aplastado deja de moverse, así de sencillo. Esto sirve para corroborar la idea en que basa la película.
El tratamiento de la heroína es otro de los puntos destacables de Kill Hill. No es la típica sacada del cómic y que vemos en los cines cada vez con más frecuencia. Sí, va enfundada en trajes de cuero sugerentes pero que destacan más por el valor estético que aportan al film respecto a color o a personalidad hacia la protagonista y no tanto el aspecto sexual de la misma.
El resto de personajes tienen también un carácter personal. Cada uno de ellos conforman esa atmósfera irreal, en parte, y de ciencia ficción; el ejemplo más claro es Elle Driver o “Serpiente de Cascabel” interpretada por Daryl Hannah. Entre todos equilibran la balanza entre real e irreal. Aún así parece que Tarantino no pretendía reflejar la realidad, puesto que usa otros medios para expresarse.
La lucha final con Bill es una decepción para muchos, puesto que se supone es el adversario más duro y por tanto el que más trabajo cuesta superar, en ella deben mostrarse los mejores golpes, los mejores efectos especiales y los momentos de tensión más altos. Pero, para los que piensan así, es que han olvidado que ésta es una película de Tarantino y que él no hace lo habitual sino lo que se sale de la norma, lo que sorprende al público, y lo que crea en definitiva el mayor impacto. ¿Qué manera mejor para eliminar a Bill que con los cinco puntos magistrales que le enseña su maestro? El movimiento más rápido y difícil, el que sólo unos pocos conocen.
En cuanto al final abierto de la película, ha suscitado rumores de una tercera parte ya que no mata a todos sus contrincantes. De nuevo con esto, se salta la regla de cerrar todas las tramas. ¿Es esto un aspecto positivo o negativo? puede que dé lugar a una mayor reflexión o que sea una forma de configurar al personaje principal.
Respecto a las diferencias entre el volumen 1 y 2, unos se decantan por el primero donde se desarrollan la mayor parte de las peleas, y consideran el segundo peor precisamente porque baja el nivel de golpes. Otros se sirven de esto para argumentar la superioridad del volumen 2. Pero vamos a ver, ¿por qué nos empeñamos en calificarlas por separado cuando es un todo? Si ambas partes fueran iguales (con muchos golpes o con pocos, según gustos) sería un aburrimiento, y de nuevo lo esperado por el público. Es una historia que empieza por el final y continúa con la profundización en la cultura de las artes marciales y la clarificación de las causas de lo visto en el volumen 1. Pero a su vez es la resolución suprema de la idea básica de Kill Bill y que resume en una frase al final de la película, que viene a decir algo como: “la hembra ha conseguido al fin reunirse con su cachorro”.
Con Kill Bill pretendía hacer la mejor película de acción de toda la historia del cine. No sé si lo ha conseguido, pero desde luego que no deja indiferente.